El Protagonista de la Semana Santa cusqueña

El Protagonista de la Semana Santa cusqueña

Sr de los Temblores Cusco.

Escribe: Pavel Ugarte

La Semana Santa del Cusco, reúne a la feligresía ante la figura de un protagonista muy especial. Gracias a investigaciones como las del Dr. Jorge A. Flores Ochoa, podemos aseverar que el nombre que antecedió al que hoy conocemos, era el del “Sr. de la Buena Muerte”.  Nos dice el notable antropólogo; “el culto al Señor de los temblores surge tras el terremoto de 1650, que remeció y destruyó gran parte de la ciudad. Años después, Diego de Esquivel y Navia, en Noticias cronológicas de la gran ciudad del Cuzco, escribió:

“Día 31 de marzo, jueves, después de la dominica Laetare, cuarta de cuaresma, estando la luna en conjunción (que pasó a las once horas y diez minutos del día) […] acaeció en esta grande ciudad del Cuzco y sus provincias un terremoto, el más formidable de cuantos se habían experimentado en estas partes. Acerca de la hora varían las relaciones, en el cuadro que para memoria en este lamentable caso mando pintar don Alonso Cortés de Monroy y está a la entrada de la Iglesia Catedral a mano derecha, se lee haber sido a la una y media de la tarde. El en tercer libro de Cabildo eclesiástico, a fojas 172, se dice como a las dos. […] Fray Diego de Córdova […] lo pone a las dos […]”[1].       

El terremoto fue devastador, la duración […] fue de más de dos credos rezados […]. De acuerdo a la cartela del cuadro de Monroy duró […] por tiempo de casi un cuarto de hora[2]. Esquivel y Navia continúa señalando los destrozos ocasionados por el terremoto: Fue tan horrible que en este breve espacio echó por tierra los mejores edificios de aquella nobilísima ciudad, sus casas, los conventos, las iglesias suntuosamente fabricadas. No se reduce a razón, ni explicación humana la turbación de este conflicto: porque fueron muchas las desdichas que concurrieron para hacerle de todas maneras espantables, pues se vieron los hombres tan apriesa desposeídos de sus haciendas y asaltados de la muerte, que apenas les daba lugar a llamar la madre al hijo, a la mujer el marido, y el amigo a sus compañeros[3]. Este dato y otro de interés para el viajero o investigador los encuentran en el libro “Tesoros de la Catedral” publicado el 2013 por la DDCC y la Fundación Telefónica.     

Esta información es sumamente importante, no sólo para empezar a conocer la Semana Santa cusqueña, sino también al gestor de una las devociones más importantes de la región. “El Taytacha” como afectuosamente se le denomina, reúne a los más diferentes grupos sociales como también barrios y provincias, rostros y plegarias.

 

[1] Vargas Ugarte, 1947: 8.

[2] Cieza de León, 1550: 224.

[3] Informe personal del doctor John H. Rowe.

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